Bosque de Garajonay, La Gomera, Canarias

¿Qué es un bosque relíctico? ¿Por qué es singular el canario Garajonay? De la mano de quienes lo cuidan a diario nos adentramos en un escenario natural único en la Unión Europea.
Por mRB
Bosque de Garajonay: La laurisilva ancestral

En la isla de La Gomera, Canarias, Garajonay es uno de los 60 bosques que aparecen en el libro “Retorno al bosque”, y es, además, el que figura en la foto de portada. Ángel B. Fernández, Director Conservador del Parque Nacional de Garajonay, y Jacinto Leralta, Guía del parque, nos explican los detalles de su singularidad. Y lo que hay detrás de este magnífico escenario natural.

Conocida como selva de Garajonay, este bosque de laurisilva -compuesto por hasta una veintena de especies de árboles- es un extraordinario refugio de especies antiguas que formaron parte de los extintos bosques subtropicales, que poblaron la cuenca mediterránea y norte de África hace  millones de años. Un mundo superviviente de paleoendemismos, librado de la extinción, al abrigo de un clima oceánico más estable y benigno que en los continentes vecinos. Un bosque relíctico, eslabón perdido de la historia de la vegetación en la Tierra, situado en las cumbres de la Gomera, protegido por el Parque Nacional de Garajonay (3.984 ha). Declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, sus dieciocho rutas permiten escoger entre caminatas de 30 minutos hasta las 6 horas, sumidos en un verdor espléndido.

Bosque de Garajonay La Gomera Canarias
Garajonay es un bosque relíctico, único en la Unión Europea

Ángel B. Fernández, Director Conservador del Parque Nacional de Garajonay destaca, como otro aspecto fascinante, la extraordinaria abundancia de especies endémicas. “Son los denominados neoendemismos formados en una explosión de evolución favorecida por el aislamiento insular, que convierten a la laurisilva en un libro abierto de la evolución en las islas”. Y resalta como la laurisilva es la capital de los endemismos en la Unión Europea, pues  no hay ningún otro lugar en ella con una concentración tal alta. “Cuando uno camina en el interior del bosque casi todo lo que encuentra, sean  plantas o animales, son especies únicas que solo viven aquí”, señala.

“Lo que más sorprende a los visitantes del bosque – apunta Jacinto Leralta, guía del Parque Nacional de Garajonay- es que en las cumbres de una isla árida, que está a 300 kilómetros del desierto más grande el mundo, crezca una selva. Hay quienes nos comentan que les recuerda a bosques de lugares tan lejanos como Costa Rica, Tailandia o Nueva Zelanda”.

“La laurisilva de la Macaronesia presente en los archipiélagos de Azores, Madeira y Canarias, son  puntos aislados del planeta Tierra, muy alejados de ecosistemas afines -puntualiza Ángel B. Fernández-. A escala mundial, los bosques de laurisilva se dan en zonas de latitud templada cálida, con lluvia repartida a lo largo del año, en las fachadas orientales de los continentes (sur de Corea, Japón, China, este de Australia, Tasmania). También en la costa sureste de Brasil, en los bosques conocidos como la Mata Atlántica, hasta  Uruaguay”. Como segunda parentela de esta laurisilva estarían los bosques tropicales, a partir de 1.500 m de altitud, conocidos en África como bosques afromontanos, y en centro y sur de América, en los Andes.

Bosque Garajonay Patacuervo en sendero
En primavera, la floración del patacuervo tapiza el fayal-brezal y festonea caminos

El bosque de Garajonay es el mejor lugar donde se puede contemplar cómo fue la laurisilva original de Canarias. Cautiva el tapiz de musgos que viste de verde los gruesos troncos de los árboles. Y la floración de muchas especies de la laurisilva a lo largo de todo el año. “Quizás – apunta Jacinto Leralta- la floración más espectacular  sea la de tajinastes y cerrajones, que tiene lugar en pleno invierno. Eso supone poder disfrutar de decenas de insectos polinizadores como mariposas, abejas, avispas… incluso pájaros como el mosquitero, el ‘colibrí canario’. Son floraciones que con su color rompen el abrumador predominio de los verdes”.

Garajonay es un bosque de hoja perenne que brinda al visitante su mayor transformación desde el interior. Cada estación trae nuevos matices. “La más colorida para caminar -observa Jacinto Leralta- es primavera, cuando los brezos se llenan de flores blancas y rosadas maravillosas. En abril y mayo, coincidiendo con la floración del patacuervo (geranio canario), lugares como La Laguna Grande o el Jardín de Las Creces, quedan repletos de extensos mantos de flores lilas-rosadas que atraen a incontables insectos. Un espectáculo inolvidable”.

Bosque de Garajonay La Gomera Canarias
El bosque de Garajonay es una isla dentro de la isla de La Gomera

En el escenario de Garajonay reina la humedad en sus múltiples formas, con la niebla marcando el paisaje y el ambiente. De ahí su exuberancia y esos helechos gigantescos en las vaguadas que pueden llegar a sobrepasar la altura de una persona. O la abundancia de hongos (existen 700 especies catalogadas en Garajonay). “Este bosque es una isla verde dentro de una isla más bien árida -observa el director del parque-. La Gomera es un continente en miniatura, un mundo de contrastes sorprendentes donde en pocos kilómetros se pasa del reseco subdesierto costero a las húmedas selvas de sus cumbres”.
Leralta destaca la belleza de transitar por los senderos del bosque con la luz de tarde otoñal, de octubre y noviembre. “No hay mejor colofón que presenciar el atardecer desde el Alto de Garajonay, los días de atmósfera clara, desde donde se contempla el majestuoso Teide y el oeste de Tenerife, La Palma, El Hierro, e incluso a veces las cumbres de Gran Canaria”, comenta.

Bosque Garajonay con nubes La Gomera Canarias
Nubes desplomadas sobre el bosque de Garajonay

Otro factor singular del bosque son sus microclimas. En verano, cuando el calor aprieta en la península ibérica, Garajonay procura un “aire acondicionado natural”, por lo que se recomienda acudir con prenda de abrigo cuando el Alisio sopla potente. “Es el milagro de los vientos Alisios, los mismos que forman una cascadas de nubes desplomadas en el bosque que te dejan boquiabierto” resalta Leralta.
En los paseos, es útil llevar un impermeable para protegerse del fenómeno de la lluvia horizontal, derivada de las brumas abundantes. “Estar en medio de la selva nublada con una buena prenda de abrigo y media hora después, cambiarlo por la toalla y el bañador y poder bañarse en el océano Atlántico, es otro de sus contrates. Da lo mismo que sea enero, mayo o agosto, esto es posible prácticamente todo el año”, concluye este guía apasionado del bosque de Garajonay.

Bosque de Garajonay Canarias
Los helechos gigantes de Garajonay quizás te dibujen una sonrisa en la cara

¿Cómo se conserva un bosque ancestral estas características? le preguntamos a su director. “Un parque nacional es un territorio protegido. Pero también es una idea, una creación humana – reflexiona Ángel B. Férnandez-. En este planeta que estamos transformando brutalmente a marchas forzadas, debemos hacer lo posible por cambiar este camino de destrucción. Y preservar lugares donde se conserve una naturaleza original no transformada, que pueda desarrollarse libremente, de acuerdo con sus propias leyes y su dinámica”. E indica que esto conlleva proteger algunos territorios de la explotación y de las presiones humanas, que en   Garajonay incluye eliminar amenazas de origen humano, como las especies invasoras tales como los herbívoros asilvestrados. “En las zonas degradadas o destruidas se trata de restaurar, potenciando la expansión de especies raras o en peligro, relegadas por los usos históricos. Trabajar para la conservación y fomentar el respeto y el cuidado  por nuestra naturaleza es imprescindible si queremos que ella regrese y recupere su esplendor original”, afirma rotundo  y entusiasta.

Más información: www.gobiernodecanarias.org/parquesnacionalesdecanarias/es/Garajonay/

Fotos: Ángel B. Fernández López / Parque Nacional de Garajonay

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